El dia 13, á dos leguas, pasaron un cerro algo alto; dos leguas mas adelante un arroyo de poca agua. Desde cerca de este arroyo escaseaba mucho el pasto y leña que hasta aquí era abundante: tres ó cuatro leguas mas adelante hicieron noche junto á un charco. Caminaron como siete leguas.
El dia 14, caminando al SE por acercarse al mar, á dos leguas entraron sin pensar en una tierra sin pasto ni yerba, como campaña recien quemada, algo arenisca, y todo el dia fué de la misma calidad. Siguiendo el rumbo del S, por dar pronto con el mar, hallaron unas piedras menudas, entre las cuales algunas coloradas y otras blancas, muy duras y redondas; y algunas tenian al rededor una raya como canal y como para atar un cordel: los indios las llaman piedras del Diablo. En tan mala tierra hicieron noche, habiendo caminado como siete leguas.
El 15, despues de haber caminado por aquella tierra pelada cosa de legua y media al S, llegaron á tierra de pasto, y luego á un pequeño arroyo, de donde se veian altos cerros de arena, que era la orilla del mar: habia cerca de ellos arenales, mucho pasto y mucha leña de los matorrales que llaman Margarita. Pararon tres dias para descansar las cabalgaduras.
El 19 partieron del lugar antecedente, y á las dos leguas de distancia encontraron un mediano arroyo; y cosa de cinco leguas mas adelante hicieron noche.
El 20, á tres leguas, pasaron un buen arroyo, y por él habia una abertura sin arenales hasta el mar como de 600 pasos, y los montones de arena no eran tan altos. Aquí se perdió el Padre, saliendo á buscar agua, leña y pasto.
El dia 21 lo abandonaron el guia y el intérprete, y se resolvió hacer la vuelta por la playa del mar hasta el pueblo de los Pampas.
Advertencia del Padre.
Quédese, pues, sabido para todos, que este camino desde la Sierra del Volcan hasta cuatro leguas mas allá del Arroyo de la Ascension, de donde se volvió, es como de 70 leguas. Es camino no solo para cabalgaduras, sino tambien para carretas, sin pantano alguno, con pasos por los rios, aun por los dos grandes de las Barrancas, con leña para pasar: porque, aunque en algunas partes hay muy poca, se puede cargar en las que la hay; con abundancia de agua, de manera que casi siempre se puede hacer mediodia en un arroyo, y noche en otro camino de tierra adentro y á la orilla de los arenales.
Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha abundancia de sauces altos y gruesos, no faltaban, segun lo que pude averiguar, sino cosa de 30 leguas. Este trecho debe ser de las mismas calidades que el de 70 leguas andado.
Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de las tolderias de los Tehuelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los indios de su fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas hasta el Rio del Sauce, y si se quiere adelantar aun hasta la otra banda, con el arte con que pasan los españoles con carretas los grandes rios que hay desde Santa Fé al Paraguay, pasando la carga en pelotas, tiradas de un caballo nadando con su ginete, y tirando los bueyes la carretas unidos y nadando: y lo hacen con facilidad, segun he visto.