Fermin Villagran.—José Maria Prieto.
INFORME
Y dictámen del Fiscal de Chile sobre las ciudades de los Césares, y los arbitrios que se deberian emplear para descubrirlas. (1782.)
El Fiscal de Su Magestad en lo criminal, en consecuencia y cumplimiento del superior decreto de V.S., de 16 de Abril último, ha reconocido los nueve cuadernos de autos que se han formado sobre descubrir las poblaciones de españoles y extrangeros, que se presume hay en las alturas y parte meridional de este reyno; y así mismo el que se crió el año de 1763, á instancia del Gobernador y vecinos de la provincia de Chiloé, sobre la apertura del camino de Osorno y rio Bueno. Y en inteligencia de cuanto de ellos resulta, dice:—Que, aunque enterado de la arduidad del asunto, que comprende este espediente, ha procurado despacharlo con la brevedad posible, le ha sido forzoso retardar su respuesta hasta hoy, así porque le ha sido indispensable hacer detenidas reflexiones en cada uno de los diez procesos á que está reducido, como porque el despacho diario de los negocios concernientes á su ministerio le han embarazado mucha parte del tiempo que ha corrido desde el citado dia 16 de Abril hasta el presente. En esta atencion, y cumpliendo con la superior órden de V.S. contenida en el enunciado decreto, espondrá lo que le ocurra á cerca de las expediciones proyectadas en estos mismos autos.
1.° El objeto que las ha motivado es descubrir si en las alturas que en este reyno se miran, desde los 40 grados hasta el estrecho de Magallanes y cabo de Hornos, hay alguna ó algunas poblaciones de españoles ó colonias de extrangeros, como por tradicion de largos tiempos se nos ha anunciado. Y en realidad, atendidas las actuaciones que formalizó el coronel D. Joaquin de Espinosa, mientras tuvo á su cargo el gobierno de la plaza; y presidio de Valdivia, parece no deba dudarse de la existencia de tales poblaciones ó colonias, para cuyo esclarecimiento y evidencia hasta reconocer el dicho uniforme, y la atestacion antigua y moderna de los caciques y principales indios que han trabado amistad con los españoles de la mencionada plaza.
2.º En el primer cuaderno de las enunciadas actuaciones se reconocen cuatro declaraciones, tomadas al capitan graduado D. Ignacio Pinuer, comisario de naciones de aquella jurisdiccion; y en todas ellas asegura bajo de juramento, que con motivo de la amistad estrecha que de muchos tiempos á esta parte ha profesado con los caciques é indios de aquellos contornos, y de la relacion de parentezco con que les ha tratado, le han comunicado, que de la antigua ciudad de Osorno, al tiempo que fué invadida por los indios, se retiraron despues de un largo sitio algunas familias tierra adentro, y se situaron en un parage que era hacienda de los mimos españoles de Osorno. Que habiéndose defendido allí mucho tiempo, dieron contra los indios, y juntaron muchos ganados de los suyos que se llevaron á su fuerte: y que en ese mismo parage se mantienen hasta hoy, el cual dista de Osorno como cinco ó seis leguas, porque hay un pedregal grande que dar vuelta. Que se han mantenido en ese sitio á fuerza de valor: que los indios les han hecho muchas entradas, y no los han podido vencer: que para salir les impide ser una sola la entrada, en la que hay un cerro donde tienen un sentinela los indios para avisar si alguno sale, y atajarlo, como ha sucedido con algunos: que son muchos los que lo han intentado, y han sido muertos por los indios, por lo que solo se mantienen defendiendo las entradas. Que es cierto tienen dos poblaciones; la principal en una isla en donde ya no cabian, por lo que se han pasado á la tierra firme en frente, desde la que se comunican por agua; porque donde está la ciudad principal, es en medio de una laguna, y solo tiene entrada á la tierra por un chapad, ó pantano, en que tienen puente levadizo. Que sabe tienen artilleria, aunque pequeña, y usan de las armas de lanza y espada: que es mucho el número de gente, y visten camisa, y segun explican los indios, calzon de buchí y chupan, porque no saben explicarse. Que tienen casas de teja y paja, fosos y revellines: que tienen siembras de agí, que es con lo que comercian con los indios, quienes les llevan sal de la que sacan de Valdivia: que tambien les llevan achas y cosas de fierro, por vacas y caballos que tienen muchos. Que hablan lengua española, pero que, aunque los indios les han llevado indio ladino, no les entienden bien. Que tambien hablan lengua índica; y que usan marcas, yerros españoles en las vacas y caballos las cuales ha visto el mismo Pinuer. Finalmente testifica que tambien sabe, que estos no son los que llaman Césares, porque hay otras poblaciones de españoles hácia el Estrecho, que segun dicen los indios son de navios perdidos. Que su conocimiento y trato con ellos, de 40 años á esta parte, sus entradas á la tierra, y el llamarlos parientes, y amigos con alguna sagacidad que ha puesto para saber este asunto, le ha hecho noticioso de que es cierto lo expuesto, y de que existen tales poblaciones, porque lo ha oido decir á indios principales caciques de razon, y lo ha confrontado con lo mismo que ha oido á otros, y todos concuerdan en una misma cosa. Que el haberlo ocultado los indios es, porque de padres á hijos se han juramentado el callarlo, y es rito ó ley ya entre ellos; y aun por esta razon se han mantenido alzados, sin nuestra comunicacion, todos los de la otra banda. Que sabe que este juramento y sigilo ha sido, porque tienen por abuso decirse unos á otros, que si los descubrian los harian esclavos los españoles, y los sugetarian á encomiendas: por cuya causa al que han sabido formalmente que le ha descubierto le han quitado la vida. Que el saberlo el declarante es porque, habiéndose dado muchos años há por pariente de dos caciques de los alzados, del otro lado del rio Bueno, nombrados, Amotipay y Necultipay, estos con gran secreto se lo contaban, y por haber Amotipay venido á verle, á su regreso le dieron veneno los indios, y que Necultipay ofreció al declarante llevarlo á la ciudad, pero que no se verificó por haber fallecido, dejándolo por heredero de sus tierras. Que hoy dia ya se habla de esto con menos reparo entre los indios, porque dicen que se ha publicado; y que ahora tres años se hizo una gran junta de los indios alzados, y en ella ofrecieron primero morir que rendirse, ni desamparar sus tierras, porque tenian noticias de que los españoles de Chiloé, salian en solicitud de estos otros españoles, y poblar primero á Osorno. Y en otro lugar confirmando estas mismas noticias, dice: que hácia el cabo de Hornos, hay otra poblacion, que discurren los indios ha resultado, y aun aseguran que proceden, de navios extrangeros perdidos, y que hay tres ciudades grandes y otras pequeñas; lo que le ha asegurado el indio que las ha visto. Y mas adelante, que será necesaria tropa para hacer este descubrimiento, porque no duda que se ha de oponer mucha indiada, que es gente aguerrida, y que conoce sus terrenos. Que hay muchos retazos de monte y rio, y la distancia será de cerca de 40 leguas: y que todo se ha de vencer á fuerza de armas; pues, aunque no hagan frente formal los indios, harán emboscadas y avances de noche, ó la multitud puede obligarles á presentar batalla formal: y así, que considera ser convenientes mil hombres, atendiendo tambien á no saberse con certidumbre si estos españoles querrán entregarse ó mantenerse allí con el dominio que han establecido.
3.º Lo mismo, aunque con menos puntualidad, testifican Gregorio Solis, Marcelo Silva, el cadete D. Juan Henriques, Francisco Aguto capitan de Amigos, de la reduccion de Calle-calle, el lengua general D. Juan de Castro, Casimiro Mena, Baltazar Ramirez: y el Reverendo Padre lector Fr. Buenaventura de Zarate, guardian del convento de D. Francisco de la Isla de Macera, declara, que habiendo tenido en su servicio, por espacio de 6 años, á un indio cristiano, llamado Nicolas Confianza, muy ladino y enterado de nuestra religion é idioma, siendo ya de edad de 60 años, cayó enfermo, y estando desauciado, y disponiéndose para morir, le dijo: que queria hacer por escrito una declaracion que hallaba por muy conveniente al servicio de Dios, porque tenia mucho temor de ir á su divina presencia, sin manifestar lo que sabia. Que habiéndole tomado como pudo su dicho, declaró: que siendo moceton, hizo una muerte en Calle-calle, jurisdiccion de Valdivia, con cuyo motivo se fué fugitivo á los Llanos, y de allí al otro lado del rio Bueno, donde lo amparó un cacique tio suyo; haciendo de él mucha confianza para sus tratos y conchabos. Que con esta ocasion le enviaba hácia la ciudad de los españoles que hay, procedidos de los de Osorno, junto á la Cordillera, á que viese á otro cacique que servia de sentinela á dichos españoles. Que era cierto que estaban allí fundados y establecidos con ciudades fortificadas, y una noche oyó hablar dos de ellos con el cacique donde estaba alojado, sobre un conchabo de lo que llevaba dicho indio, que eran achas y sal: que los españoles traian agí, lienzo y bayeta, con lo que cangeó, ó conchavó, y el lienzo era como el de Chiloé. Que es verdadera la existencia de estos españoles, y que el castellano que hablan no es muy claro: y por último que decia esto, estando ya para morir, y conocia el trance en que se hallaba, y la cuenta que habia de dar á Dios. Que este indio era muy racional y cristiano, por lo que el padre declarante asegura, que no solo en esta ocasion, sino en otras muchas conversaciones antes de este lance, siempre le habia referido lo mismo, con cuyo respecto dice, que tiene satisfaccion de la verdad de cuanto el indio le decia.
4.° A fojas 49 del mismo cuaderno 1.° se reconoce la declaracion que se tomó al indio Santiago Pagniqué, morador y vecino de Ranco, y en ella se vé que por el riesgo á que se exponia de que lo matasen sus compatriotas, en caso de saber que él habia declarado lo que ellos tanto ocultaban, expresó con lágrimas en los ojos, que sabe real y verdaderamente que estan los españoles en la laguna de Puyequé, pasado la que se repecha un risco, y hay un estero que llaman Llauqueco, muy correntoso y profundo, y es en donde los indios tienen su sentinela, para no dejar entrar ni salir á ningun español, de una parte ni otra. Que para dar la vuelta á entrar donde están los españoles, hay mucha risqueria, pero que del cerro de Llauqueco se divisa la poblacion, y algunas colorean como tejas. Que hay muchos españoles, y que se visten de lienzo, porque siembran mucho lino, y tienen paño muzgo y colorado que tiñen con relvun. Que tienen iglesia, lo que sabe por otro que estuvo allí seis dias en tiempo que hicieron una procesion, y que la tienen cubierta de plata, que parece una ascua. Que á este indio lo llevó á escondidas un cacique que mandaba el sentinela, y le encargó que no le viesen, porque le quitarian la vida aquellos españoles. Que desde que nació sabe que estan ahí esos españoles; y desde Valdivia allá hay cinco dias de camino, con otras particularidades que refiere; entre las que expresa los rios y esteros caudalosos que hay que pasar, y los indios que guardan la entrada.
5.° El cacique nombrado Artillanca, que lo es de la reduccion de Guinchilca, declara á fojas 50 que estan allí aquellos españoles, en la laguna de Puyequé: que él tiene conocimiento de muchos años á esta parte, y desde que tiene uso de razon, sabe que allí estan acimentados. Que todos los indios con quienes ha comunicado, y particularmente sus padres y abuelos, siempre le han contado lo mismo, adquirido de aquellos indios que tratan con los españoles. Que estos son muchísimos, y tienen su Rey, pero que segun sabe de cierto, ellos no han querido salir, porque ahora años hicieron un parlamento, y digeron en él que tenian todo lo que habia menester, y no querian sugetarse al Rey de España. Que ahora tiempo tuvieron estos españoles una campaña con los indios fronterizos, en la que mataron á seis caciques principales y á muchísimos indios. Que despues acá no han tenido guerra, pero que tienen muy cuidado el camino, para que no se salga, ni entre á su poblacion; y que donde está el sentinela hay una angostura, en donde los españoles suelen poner una cruz; pero los indios la quitan y les ponen una macana con sangre. Que tienen iglesia grande en su poblacion, y mucha plata y oro que allí sacan. Que visten de muzgo y colorado, son muy guerreros, tienen ganados y siembran mucho. Que si los nuestros quisieran ir allá, hallarian mucha oposicion, porque hay muchos indios alzados que lo impiden. Que el camino mas derecho para ir á estas poblaciones es el de los Llanos, mejor que por Guinchilca; y que aunque en tiempo del Gobernador D. Juan Navarro, se le preguntó sobre este asunto, lo ocultó, porque ha tenido miedo si decia algo, de que lo matasen sus contrarios. Pero que ahora estaba tan agradecido del cortejo que le habia hecho D. Joaquin de Espinosa, y tan satisfecho de su amistad, que no habia podido callarle nada, y así le habia abierto su pecho, para decirle la verdad de todo lo que sabe.
6.°. A fojas 89 declara el cacique Llancapichun, de la reduccion de Ranco, con el indio Santiago Pagniqué, que es cierto y evidente que se hallan allí aquellas gentes españolas en el otro lado de una laguna grande, nombrada de Puyegué: que es mucha la gente que hay, toda blanca, como nosotros: que usan de los mismos vestidos, que tienen casas, murallas, y embarcaciones con que se manejan en la laguna, y salen á pescar. Que tienen tambien armas de fuego; y que no solo hay esta poblacion sino otra mas adentro: que ellos están prontos á guiar á los nuestros, si quieren pasar allá, pues ya conocen que queremos buscar á los de nuestra sangre. Que tenian parlado ellos sobre el asunto con los indios Puelches, de las inmediaciones de sus tierras, y les habian ofrecido ayudar á los españoles si entraban á sacar á los otros. Que se oponen á esta entrada muchos indios que hay hasta llegar á la laguna, que son los que siempre han defendido la entrada y salida de aquellas gentes. Que desde la casa de Llancapichun, hasta llegar á la orilla de la laguna, desde donde se divisan los españoles que se buscan, hay veinte y cuatro horas de camino montuoso, con algunas angosturas y cerrillos. Que hay dos rios que pasar, cuyo tránsito puede facilitarse con armar embarcaciones, que es muy fácil á los nuestros: y que así estaban ya prontos á guiarnos, esperando solo la determinacion del Gobernador, á quien ocurririan siempre que sus contrarios les quisiesen insultar, por haber declarado estas noticias.