iba sobre él, al instante
se apea y dice arrogante:
—Del peso te libro yo.
El Camello respondió:
—Gracias, señor Elefante.
LA ALFORJA
En una alforja al hombro
llevo los vicios;
los ajenos, delante;
detrás, los míos.
iba sobre él, al instante
se apea y dice arrogante:
—Del peso te libro yo.
El Camello respondió:
—Gracias, señor Elefante.
En una alforja al hombro
llevo los vicios;
los ajenos, delante;
detrás, los míos.