si cautiva a la fuerza

de tu profanación no hicieras gala.

Pero en vano te engríes,

la vanidad te engaña,

que aun cambiando de forma

piedra serás, cual somos tus hermanas.

Y antes de que te eleves

del vulgo a las miradas,

¡no sabes tú los golpes

de cincel y martillo que te aguardan!