—Dile que no nos mienta,
que soy tuyo y muy tuyo.
Volviendo la cabeza
le responde el Raposo:
—Oye, gran embustera,
no es tuyo, sino mío:
él mismo lo confiesa.
Mientras esto decía,
el Gallo libre vuela,
y en la copa de un árbol
—Dile que no nos mienta,
que soy tuyo y muy tuyo.
Volviendo la cabeza
le responde el Raposo:
—Oye, gran embustera,
no es tuyo, sino mío:
él mismo lo confiesa.
Mientras esto decía,
el Gallo libre vuela,
y en la copa de un árbol