una robusta vaca y un ternero

que salte y corra toda la campaña

hasta el monte cercano a la cabaña.

Con este pensamiento

enajenada, brinca de manera,

que a su salto violento

el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!

¡Qué compasión! ¡Adiós, leche, dinero,

huevos, pollos, lechón, vaca y ternero!

¡Oh loca fantasía!