no alcanzar a las uvas con la garra,

al mostrar a sus dientes la alta parra

negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaduras;

pero vió el imposible ya de fijo;

entonces fué cuando la Zorra dijo:

—No las quiero comer: No están maduras.

No por eso te muestres impaciente,

si se te frustra, Fabio, algún intento;

aplica bien el cuento,