dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.
—Sí —replica el otro—;
por allí los veo;
pero no son galgos.
—Pues ¿qué son? —Podencos.
—¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí; como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.
—Sí —replica el otro—;
por allí los veo;
pero no son galgos.
—Pues ¿qué son? —Podencos.
—¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí; como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.