a un generoso Alazán,
que dócil a espuela y rienda
se adiestraba en galopar.
Viéndole hacer movimientos
tan veloces y a compás,
de aquesta suerte le dijo
con muy poca cortedad:
—Señor mío:
de ese brío,
ligereza
a un generoso Alazán,
que dócil a espuela y rienda
se adiestraba en galopar.
Viéndole hacer movimientos
tan veloces y a compás,
de aquesta suerte le dijo
con muy poca cortedad:
—Señor mío:
de ese brío,
ligereza