no me estoy quieta jamás.
El paso detiene entonces
el buen potro, y muy formal,
en los términos siguientes
respuesta a la Ardilla da:
—Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas,
quiero, amiga,
no me estoy quieta jamás.
El paso detiene entonces
el buen potro, y muy formal,
en los términos siguientes
respuesta a la Ardilla da:
—Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas,
quiero, amiga,