abrió, por trocar las suertes,
la boca, para agarrar
el otro; pero, pardieces,
que el pedazo que soltó,
llevado de la corriente,
sin ambos a dos le deja,
que eso y mucho más merece
quien por la sombra desprecia
la realidad que posee.
(La heroica Antona García, jornada 2.ª)