no acompaña a los órganos vocales,

por lo que ha sucedido

que en la patria de dichos animales,

cada cual, presumiéndose asaz diestro,

gritó: —¡Caiga el león! ¡Fuera el maestro!

Cayó la monarquía,

y en república el reino convirtieron.

—Vaya una sinfonía

de nuestros triunfos en honor —dijeron—;

cada uno cante cual le venga a mano;