que ellos se estaban mudando,
viniendo el dueño de casa
ya por los postreros trastos,
al duende vió, que bajaba
por la escalera, cargado
con todos ellos, y el hombre
le preguntó muy despacio:
—¿Dónde vas? Y el duende dijo:
—Allá; pues ¿no nos mudamos?
A que él replicó: —Si es eso,