le acompañaba el indolente pavo;

formando tan horrenda algarabía,

que ni el mismo Luzbel la aguantaría.

El león destronado,

viendo el reino en desórdenes tan grandes,

—Silencio —dijo airado,

mostrando un arcabuz ganado en Flandes—;

el rey va a dirigir: atrás, canalla.

Y al verle cada cual, amorra y calla.

—Vuelva a sonar la orquesta