a pedírsele prestado,

él, por librarse de darle,

dijo que estaba en el monte;

pero como rebuznase

el borrico a esta sazón,

dijo el otro: —¿Veis, compadre,

cómo el borrico está en casa

y que vos os engañasteis?

A lo cual, muy enojado

el alcalde, sin turbarse,