que en efecto lo quería
como si fuera su madre.
El remedio procurando,
en un libro que se halló
de medicina, hojeando,
un capítulo encontró
de lo que andaba buscando.
“Abrojos para los ojos”
el primer renglón decía,
y, sin leer más sus arrojos,
que en efecto lo quería
como si fuera su madre.
El remedio procurando,
en un libro que se halló
de medicina, hojeando,
un capítulo encontró
de lo que andaba buscando.
“Abrojos para los ojos”
el primer renglón decía,
y, sin leer más sus arrojos,