que le venía gran suma
de doblones del gran Cairo,
y en una cabalgadura
soñó que iba a recibirlos,
y al irlos a echar la uña,
viendo un montonazo de oro,
por apear de la mula,
¡zas!, se cayó de la cama,
y sobre una piedra aguda
se abrió un jeme de cabeza,