y el de San Miguel un día,

que acaso se paseaba

por el corral de su iglesia,

descubrió mohosa y parda

una losa y ciertas letras,

que gastó tiempo en limpiarlas;

dicen: Por aquí Selím...

Partió como un rayo a casa

del obispo, y dijo a voces:

—Mi justicia está muy llana,