o correr el alambre,
quedóse el enjaulado prisionero
y el hambriento volvióse con el hambre.
¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo!
Y ahora diréis, y bien, como yo digo:
—¡Vaya, que son en ciertas ocasiones
lo mismo que los hombres los gorriones!
SALVAR EL HONOR CON FRASES
I