—le preguntó—, ¿qué le han dado?
Él respondió: —Poco, cierto:
cincuenta reales, comido
y bebido, que no es menos,
llevado y traído; sin otros
regalillos que aquí tengo.
—¿Eso es poco? —dijo el padre—.
Pues yo de predicar vengo,
y ni aun de comer me han dado,
y como ve, a pie me vuelvo.