los átomos ambiciones.
Suspenso el sabio quedó
sin responder, temeroso
a la merced, y dudoso
Alejandro preguntó:
—¿Cómo el bien das al olvido
y a la memoria el agravio?
¿Tú cómo puedes ser sabio,
siendo desagradecido?
A quien Tebandro miró,
los átomos ambiciones.
Suspenso el sabio quedó
sin responder, temeroso
a la merced, y dudoso
Alejandro preguntó:
—¿Cómo el bien das al olvido
y a la memoria el agravio?
¿Tú cómo puedes ser sabio,
siendo desagradecido?
A quien Tebandro miró,