que muerto, ni sentirás

ni defenderte podrás?

Y el sabio le respondió:

—Luego son tus miedos vanos;

que si he de estar sin sentido,

¿qué importa más ser comido

de fieras que de gusanos?

(Hazañas del Marqués de Cañete, acto 2.º)

QUIEN PIDE, ALCANZA

Callando, ¿quién persuadió?