desta suerte de su mal
el extremo, que es señal
de gran pena enmudecer.
Estaba hambriento el león,
y como calló la oveja,
o no previno su queja,
o no quiso su intención
entender; hízose bobo,
y fingiendo que pensaba
que el cordero le endonaba,
desta suerte de su mal
el extremo, que es señal
de gran pena enmudecer.
Estaba hambriento el león,
y como calló la oveja,
o no previno su queja,
o no quiso su intención
entender; hízose bobo,
y fingiendo que pensaba
que el cordero le endonaba,