el asno grandes gruñidos.

Asomóse a una ventana,

y vió al mísero cochino,

el cuchillo a la garganta,

que roncaba sin dormir.

—¿Para aquesto le engordaban?

—dijo el asno—. Voime al monte

por leña, venga mi albarda.

(Adversa fortuna de D. Álvaro de Luna, jornada 2.ª, escena IV.)

MEJOR GOZA EL BIEN QUIEN DESDE EL MAL VINO A ÉL