a tu traza y condición,
un hidalgo en Salamanca,
y escribióle que comiese
lo más barato que hubiese
en aquella plaza franca.
Preguntaba qué valía
una vaca a sus criados,
y como veinte ducados
el comprador respondía,
replicaba: —¿Y dos perdices?
a tu traza y condición,
un hidalgo en Salamanca,
y escribióle que comiese
lo más barato que hubiese
en aquella plaza franca.
Preguntaba qué valía
una vaca a sus criados,
y como veinte ducados
el comprador respondía,
replicaba: —¿Y dos perdices?