Despacháronselas presto;
y estando el rey a un balcón
con el secretario mesmo,
vió venir las cien albardas;
y diciéndole: —¿Qué es esto?,
le respondió que traían
lo que él mandó; a quien discreto
replicó el Rey: —Repartamos
desta manera las ciento:
las cincuenta para mí,