desde la muela primera,
mascando lo que comía,
y que por dolor de un día
luego las echaban fuera.
Don Júpiter le riñó,
y él respondió: —¿Qué he de hacer,
si no dejan de doler?
A quien luego replicó:
—Hombre, sufre, pues te toca,
el dolor, que bien podrás;