decía: —Que éste engorde y yo trabaje,

que el mozo el pan, y el amo a veces baje

cáscaras de melón y otros regalos,

y a mí con agua y leña me den palos.

Pero llegado el día de San Lucas,

agarraron al puerco, y al pescuezo

pusieron el cuchillo; y cuando el asno

oyó los gritos, dijo: —Hermano puerco,

si para eso os engordaba el amo,

igual es trabajar; asno me llamo.