llenemos la andorga.
—¿Quién se encarga de ello?
—preguntó con sorna
el león, sin duda
buscando camorra—.
—¡Yo! —responde el oso,
cuya afición tonta
es hacer el ídem.
—Pues manos a la obra.
Cuando en cuatro partes
llenemos la andorga.
—¿Quién se encarga de ello?
—preguntó con sorna
el león, sin duda
buscando camorra—.
—¡Yo! —responde el oso,
cuya afición tonta
es hacer el ídem.
—Pues manos a la obra.
Cuando en cuatro partes