y el hoyo desocupado;
pero de puchero y onzas
no vió ni sombra ni rastro.
Reparó en la soga entonces,
y haciendo a la punta un lazo,
se ahorcó para no vivir
sin su tesoro adorado.
Así el puchero y la soga
mal o bien se aprovecharon:
él en un hambriento, y ella