Celinina no se hacía cargo de estas poderosas razones, y apretando más contra su pecho los dos animales, repitió:
«Pa mí, pa mí.
—Mira, tonta—añadió el otro,—que si no haces caso, nos vas á dar un disgusto. Baja en un vuelo, y deja eso, que es de la tierra y en la tierra debe quedar. En un momento vas y vuelves, tonta. Yo te espero en esta nube.»
Al fin Celinina cedió, y bajando, entregó á la tierra su hurto.
XI
Por eso observaron que el precioso cadáver de Celinina, aquello que fué su persona visible, tenía en las manos, en vez del ramo de flores, dos animalillos de barro. Ni las mujeres que la velaron, ni el padre, ni la madre, supieron explicarse esto; pero la linda niña, tan llorada de todos, entró en la tierra apretando en sus frías manecitas la Mula y el Buey.
OBRAR BIEN... QUE DIOS ES DIOS
Por Fernán Caballero[{79-1}]
I
La vertu est aussi une force.
Toullote.
La virtud es también una fuerza.