"Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber y por esto yo no me desmando como otros."
Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofadrías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador.
Y porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fuí enemigo de la naturaleza humana, sino entonces; y esto era porque comíamos bien y me hartaban. Deseaba y aun rogaba a Dios que cada día matase el suyo. Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extrema unción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que la echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.
Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo; mas por dos cosas lo dejaba: la primera, por no me atrever a mis piernas, por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía. Y la otra, consideraba y decía:
"Yo he tenido dos amos: el primero traíame muerto de hambre y dejándole topé con estotro, que me tiene ya con día en la sepultura; pues, si deste desisto y doy en otro más bajo, ¿qué será, sino fenecer?"
Con esto no me osaba menear; porque tenía por fe que todos los grades había de hallar más ruines: y a abajar otro punto, no sonara Lázaro ni se oyera en el mundo.
Pues estando en tal aflición, cual plega al Señor librar della a todo fiel cristiano, y sin saber darme consejo, viéndome ir de mal en peor, un día que el cuitado ruin y lacerado de mi amo había ido fuera del lugar, llegóse acaso a mi puerta un calderero, el cual yo creo que fue ángel enviado a mí por la mano de Dios en aquel hábito. Preguntóme si tenía algo que adobar.
"En mí teníades bien que hacer, y no haríades poco si me remediásedes", dije paso, que no me oyó.
Mas, como no era tiempo de gastarlo en decir gracias, alumbrado por el Espíritu Santo, le dije:
"Tío, una llave de este arte he perdido y temo mi señor me azote. Por vuestra vida, veáis si en esas que traéis, hay alguna que le haga, que yo os lo pagaré."