Antonia

¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad! (Remedándole.) Como que mi marido estuvo primero casado con una hermana mía, y tuvo estas dos niñas, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!

Inspector

¡Cállese usted, señora!

Antonia

¡No me da la gana!

Guardias

¡Que se calle usted!

Inspector

Bueno, ahora nos veremos.