¿Estás loco, muchacho? (Don Hilarión desaparece entre la multitud dando gritos, y a Julián lo sujetan.)

Julián

Perdone usted, don Sebastián. Ese tío cantárida me quería quitar lo que más quiero en el mundo.

Sebastián

¿De veras? No me sorprende. Le conozco. Anda, entra en casa y refréscate, que estás muy acalorado esta noche.

Inspector

¡Y a ver si acabamos de una vez!...

Tabernero

(A Julián.) ¡Y a ver si aprendes a comprimirte!

Inspector