Sebastián

¿Con un enfermo o con una enferma?

Hilarión

¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué mal pensado!... ¿Cree usted que yo, a mis años? ¡Ja, ja, ja, ja!

Sebastián

Amigo don Hilarión, no se ofenda usted, pero es sabido que cuanto más viejo, más pellejo.

Hilarión

¡Ja, ja, ja, ja! ¡Eso es verdad! ¡Eso es verdad!

Sebastián

Ea, pues, yo me voy. Ya sabe usted que mi casa está en la calle más céntrica de la verbena, y que tendré abierta la tienda toda la noche, porque mi familia tomará el fresco sentada a la puerta y verá el baile, que es el mejor de los setenta y dos que hay en el distrito.