Pues a mí la cantadora
me divierte mucho más.
(Se quita de la reja y se las ve bailar dentro.)
No bailéis, arrastrás.
¡Pues vaya un polvo
que levantáis!
(Sale don Hilarión del café, bailando muy alegre, y detrás un camarero con una bandeja de licores y helados. Los dos entran en la casa, y luego sale el camarero. Se ve a don Hilarión dentro bailar y retozar con las chulas.)
Hilarión
¡Estáis divinas
cuando bailáis!