Pienso que de los días de ventura

Las horas van apresurando el paso,

Y que empaña el oriente niebla oscura,

Cuando aun el rayo trémulo fulgura

Último del ocaso.

VII

¡Padres míos, mi amor! ¡Cómo envenena

Las breves dichas el temor del daño!

Hoy presidís nuestra modesta cena,

Pero en el porvenir... yo sé que un año