Mis ovejas el frío

De la sierra de Cuenca, y el gobierno

Del abrigado Extremo en el invierno?

Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo

Me estoy en llanto eterno!

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Con mi llorar las piedras enternecen

Su natural dureza y la quebrantan,

Los árboles parece que se inclinan,

Las aves que me escuchan, cuando cantan,