Las canciones que solo el monte oía,

Si mirando las nubes coloradas,

Al trasmontar del sol bordadas de oro,

No vieran que era ya pasado el día.

La sombra se veía

Venir corriendo apriesa

Ya por la falda espesa

Del altísimo monte, y recordando

Ambos como de sueño, y acabando

El fugitivo sol, de luz escaso,