la lengua lisonjera

lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento

si soy del vano dedo señalado,

si en busca de este viento

ando desalentado

con ansias vivas, y mortal cuidado?

¡Oh campo, oh monte, oh río!

¡oh secreto seguro deleitoso!

roto casi el navío,