consonante respuesta,

y entrambas a porfía

mezclan una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega

por un mar de dulzura, y finalmente

en él así se anega,

que ningún accidente

extraño o peregrino oye o siente.

¡Oh desmayo dichoso!

¡oh muerte que das vida! ¡oh dulce olvido!