¡Oh campos verdaderos!

¡oh prados con verdad frescos y amenos!

¡riquísimos mineros!

¡Oh deleitosos senos!

¡repuestos valles de mil bienes llenos!

18. Morada del cielo

Alma región luciente,

prado de bienandanza, que ni al hielo

ni con el rayo ardiente

falleces, fértil suelo