Un no sé qué que quedan balbuciendo.
Mas ¿cómo perseveras,
Oh vida, no viviendo donde vives,
Y haciendo porque mueras
Las flechas que recibes,
De lo que del Amado en ti concibes?
¿Por qué, pues has llagado
A aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿Por qué así lo dejaste,