Por las amenas liras

Y cantos de sirenas os conjuro

Que cesen vuestras iras,

Y no toquéis al muro,

Porque la Esposa duerma más seguro.

Entrádose ha la Esposa

En el ameno huerto deseado,

Y a su sabor reposa,

El cuello reclinado

Sobre los dulces brazos del Amado.