Y en un cabello mío entretejidas.

En solo aquel cabello

Que en mi cuello volar consideraste,

Mirástele en mi cuello,

Y en él preso quedaste,

Y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas,

Su gracia en mí tus ojos imprimían;

Por eso me adamabas,

Y en eso merecían