Delante de la nube de la muerte.

Que el paso duro y fuerte,

Ya forzoso y terrible,

No puede ser posible

Que le escusen los cielos, permitiendo

Crudos astros que muera padeciendo

Las asechanzas de un montero crudo,

Que te vino siguiendo

Por los desiertos de este campo mudo.

Mas ¡ay! que no dilatas la inclemente