De congoja y pena tanta;

Que bien sé por mi dolor

Que a quien no teme al amor

Ningún peligro le espanta.

Guarte pues de un gran cuidado:

Que el vengativo Cupido

Viéndose menospreciado,

Lo que no hace de grado,

Suele hacerlo de ofendido.

Ven conmigo al bosque ameno,