Usura a tierno llanto,

Que vea el cuerpo santo

De Geroncio, tu mártir y prelado.

Muestra de su sepulcro algunas señas,

Y cavaré con lágrimas las peñas

Que ocultan su sarcófago sagrado;

Pero mal pido el único consuelo

De todo el bien que airado quitó el cielo.

Goza en las tuyas sus reliquias bellas

Para envidia del mundo y sus estrellas.