Que iba penetrando el bosque.

Enfrénanle de la bella

Las tristes piadosas voces,

Que los firmes troncos mueven

Y las sordas piedras oyen;

Y la que mejor se halla

En las selvas que en la corte,

Simple bondad, al pío ruego

Cortésmente corresponde.

Humilde se apea el villano,