Una ciega con dos soles.

Blando heno en vez de pluma

Para lecho les compone,

Que será tálamo luego

Do el garzón sus dichas logre.

Las manos, pues, cuyos dedos

Desta vida fueron dioses,

Restituyen a Medoro

Salud nueva, fuerzas dobles,

Y le entregan, cuando menos,